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Manifiesto

 

“El empeño de toda mi existencia ha sido encontrar, definir y celebrar

lo que mi vocación poética y teórica me ha permitido vislumbrar,

sobre todo en la visualidad, las coordenadas que efectivamente

nos rigen y determinan y de actuar en consonancia a ellas.

Desde las Artes Visuales he desarrollado mi trabajo

en torno a la fotografía. Me he dedicado a explorar

los límites de la imagen, tanto en su aspecto técnico,

especializándome en emulsiones fotográficas del S.XIX,

fotografía monocroma y su desplazamiento al soporte

videográfico de gran formato, como también en su discursividad

por tanto imagen de lo real trabajando en un campo expandido.

Estar en casa en cinco idiomas (inglés, francés, alemán,

italiano y castellano) y haber viajado prolíficamente y establecido

mi residencia en varias latitudes a lo largo de mis años, mas que

considerarme ciudadano del mundo, me valoro

ser ciudadano Del Espacio de Acá.”

 

 

 

Es bautizado por Neptuno al cruzar

a los 6 años el ecuador atlántico en 1947

Traduce El origen de la obra de arte (1968)

Beuys le lava los pies en Basilea (1972)

Es catalogado por Piero Montebruno como

el eslabón perdido de la poesía chilena

Raúl Bruna fue su amigo desde 1947 cuando

el azar quiso que se encontraran en la calle

En La Carpa de La Reina (1968)

baila cueca con Clarisa Sandoval

Fue Sho-Dan en el Hombu-Dojo de Tokyo

y Tudi en la familia Wu de Shangai

Body & Soul fue una de sus obsesiones

En 1992 devuelve la cadena que acreditaba a

Hubert Fichte ante la Corte de Dahomey

a la Casa das Minas de São Luiz de Maranhão

Según el calendario maya fue mono azul magnético.

 


Ronald Kay / descubridor estético, gestor, editor, traductor, intercesor de transferencias y de creación; figura constelada e imprescindible, inventor de andamiajes conceptuales, metteur en scène, guardián del espacio de acá, mono azul magnético, alemán con miras de populárico.

La obsesión de Ronald Kay por su archivo —concebido como un proyecto personal en vida— parece orientarse a “deshacer la clausura de la tumba”, a “organizar una nueva vida a distancia”, a “desatarse más allá de la muerte”.

Federico Galende, quien escribiera una nota en homenaje a su figura pocos días después de su muerte, relata: “con la elegancia de los gatos que intuyen que van a morir, tomó distancia de las escenas públicas y rechazó una a una las últimas entrevistas”. Una breve nota en la prensa recuerda que, cuando quisieron entrevistarlo en La Segunda, se limitó a responder:

»Ya estoy en el más allá, pero gracias de todos modos por preocuparse de un ausente« Ronald Kay.